Detrás de PizzPlass hay una historia sencilla y bonita: la de dos hermanos, Leo y Juan Antonio, que decidieron convertir su pasión compartida en un proyecto de vida.
La pizza como forma de entender la vida
Cada uno, por su camino, se formó y trabajó durante años como pizzaiolo napolitano en distintas pizzerías. Allí aprendieron de maestros lo que no se enseña en ningún libro: el punto exacto de la masa, la lectura del fuego y el respeto absoluto por el producto.
«Un día nos dimos cuenta de que hablábamos siempre de lo mismo: de abrir algo nuestro. Así que lo hicimos.»
Del sueño al horno
Unir técnica y confianza fue natural. Al fin y al cabo, son hermanos. Sumaron experiencias, afinaron recetas y dieron forma a una idea: sacar el horno de gas portátil de la pizzería y llevarlo directamente a las celebraciones de la gente. Bodas, comuniones, cumpleaños... allá donde hubiera algo que celebrar.
Así nació PizzPlass, un proyecto hecho con las manos y con el corazón, donde cada pizza lleva dentro años de oficio y toda la ilusión de dos emprendedores.
Lo que no cambia
Han pasado eventos, kilos de harina y muchas horas de horno, pero hay algo que se mantiene intacto desde el primer día: las ganas. Para Leo y Juan Antonio, cada celebración es única y merece la misma dedicación que la primera.
- Masa artesanal de fermentación lenta, siempre.
- Producto de verdad, sin atajos.
- Trato cercano, como en familia.
Esa es la historia de PizzPlass. Y lo mejor es que solo acaba de empezar.
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