En PizzPlass nos lo preguntan mucho: «¿qué diferencia hay entre una pizza normal y una napolitana?». La respuesta cabe en tres palabras: masa, tiempo y fuego. Pero detrás de esas tres palabras hay siglos de tradición. Te lo contamos.
1. La masa: pocos ingredientes, mucha paciencia
La verdadera pizza napolitana se hace solo con harina, agua, sal y levadura. Nada más. El secreto no está en lo que se añade, sino en el tiempo de fermentación: dejamos reposar la masa muchas horas para que se vuelva ligera, digerible y desarrolle todo su sabor.
2. El borde: alto, aireado y con «leopardo»
El famoso cornicione (el borde) debe quedar hinchado y lleno de aire, con esas pequeñas manchas tostadas que los italianos llaman «leopardato». Es la firma de un horneado a altísima temperatura.
Una buena napolitana se dobla, no se parte. El centro es fino y tierno; el borde, alto y esponjoso.
3. El horno: más de 450 °C y menos de un minuto
Aquí está la magia. Nuestro horno de gas portátil alcanza temperaturas de 430–480 °C y cuece la pizza en 60–90 segundos. Ese golpe de fuego es lo que crea el contraste perfecto entre un interior tierno y un exterior ligeramente crujiente.
4. Los ingredientes: menos es más
Tomate San Marzano, mozzarella fior di latte, albahaca fresca y un buen aceite de oliva virgen extra. En Nápoles se respeta el producto y no se sobrecarga la pizza. Cada ingrediente tiene que saber a lo que es.
- Tomate San Marzano: dulce, poco ácido, cultivado a los pies del Vesubio.
- Mozzarella fior di latte: fundente y jugosa, sin encharcar la masa.
- Albahaca fresca: añadida al final, para conservar su aroma.
- AOVE: un hilo de aceite que lo une todo.
Y sobre todo… hecha con cariño
Para nosotros, la autenticidad también está en el gesto: amasar a mano, cuidar el fuego y servir la pizza con una sonrisa. Eso es lo que llevamos a cada evento con PizzPlass.
Prueba la auténtica napolitana en tu evento
Llevamos nuestro horno hasta tu celebración y horneamos al momento.
Pide presupuesto